narcisoLa voracidad social que exige el éxito como única posibilidad válida convierte al cuerpo de las adolescentes en una trampa mortal para ellas mismas. La oración de la Gestalt dice: Yo soy yo y tú eres tú no estoy en este mundo para cumplir con tus expectativas ni tú estas para cumplir las mías. Yo soy yo y tú eres tú y si nos encontramos es hermoso si no, no hay nada que hacer.

La versión narcisista de ésta oración sería así: Yo soy mi imagen y tú eres tú imagen Estoy en éste mundo para cumplir con tus expectativas y tú estás en él para cumplir con las mías. Yo no soy yo, ni tú eres tú y si nos encontramos, es lo inesperado.

Las imágenes que ésta cultura propone sostienen ilusiones narcisísticas; quienes caen en ellas son tan víctimas como Narciso, aman su imagen no su ser.

Cada día los pacientes con trastornos alimentarios se arman una nueva ilusión para cumplir con las imágenes que enarbolan en pos del éxito y el perfeccionamiento; cuando ésta pequeña locura se desvanece, se reencuentran con el vacío y junto a él los acompaña la desesperación.

La bulimia y la anorexia denuncian a una sociedad voraz en la que nada alcanza para llenar las bocas ávidas de éxito. En ésta carrera donde nadie gana, las adolescentes creen llenar sus vidas con dietas, ayunos y vómitos. ¿Cómo nutrirse de vacío?. Las dietas que se proponen éstas jóvenes son tan compulsivas como los atracones en los que caen frecuentemente.

Podemos escuchar a muchas chicas decir: “Hoy estoy a dieta y no comeré absolutamente nada, también iré al gimnasio y realizaré dos clases de aerobics con pesas”. Otras pacientes se proponen: “Sólo tomaré agua y estoy segura de que en una semana bajaré los kilos que tengo de más”.

La polaridad lleno-vacío aparece en el fondo de muchas expresiones enfermizas del presente. Mientras ésta polaridad no se armonice, el círculo demoníaco me como todo- no como nada es incapaz de disolverse.

Los modernos narcisistas buscan su imagen y se encuentran con el vacío. Alexander Lowen dice: “Vivimos traicionándonos cuando no respetamos nuestros sentimientos y sensaciones y cuando sólo nos dedicamos a cuidar nuestra imagen”. ¿,Cuántas veces se traicionarán a sí mismas nuestras adolescentes cuando su dilema pasa por ser chicas diez o nada? Cada vez que se desconectan de sus sentimientos y sus cuerpos son objetos de la moda, un encadenamiento de engaños se perpetúa en sus vidas. Siempre están listas para una nueva actuación.

Desde ésta perspectiva, la fantasía reemplaza al amor y ésto trae como consecuencia que el hombre de nuestros días sea compulsivo tanto en sus afectos como en su trabajo.

En éste momento histórico la prioridad está en el hacer, lo que se valora es el poder: “Serás lo que debas hacer y tener o de lo contrario no serás nada”. Entrampados en ésta trama, convertimos a nuestro cuerpo en la víctima principal. Lo que debemos pesar, las formas que debe tener nuestra nariz o nuestras caderas, forman parte de la alimentación de la persona.

Hace 50 años, Fritz Perls dijo: “La sociedad debe determinar qué identificaciones del individuo son deseables para su función holística fluida, sin dañar el desarrollo del individuo ni su salud física y mental. Aunque éste programa parece sencillo, está fuera del alcance de la humanidad en el estadio actual de nuestra civilización. Entre tanto, el individuo no puede más que evitar identificaciones múltiples que, sin falta, llevarán al menoscabo del holismo personal – lo cual sin duda producirá conflictos internos, escisiones de la personalidad e infelicidad creciente”. Parece que nuestro maestro, ya en aquel entonces olfateó el advenimiento de futuros vacíos e infortunios.

Mientras el ser humano no se despierte y no deje de introyectar tanta infamia disimulada, su mismidad quedará relegada a generar más y más vacíos y el alma permanecerá alejada de la tibieza de su propia esencia.

Lic. Patricia Burstein
Especialista en trastornos de la conducta alimentaria.